Naturalismos
– 2020
– 2024. Animals singulars. Museu de l’Art de la Pell. Vic
Exposición colectiva. Comisario: Miquel Bardagil
56 x 76 cm c.u.
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Una manera de conjurar el desconcierto y la incertidumbre durante el confinamiento ha sido la práctica del dibujo. Como escultor siempre me ha interesado el dibujo como manera de entender ciertos objetos y captar estados que, en su evanescencia, se me antojan alejados de mi tendencia natural hacia el concepto. Empiezo las series intuitivamente, y el distanciamiento en el tiempo las carga de densidades que no me resultan evidentes durante el proceso. Intuyo que por esta razón en mis series de dibujos se da cierta tensión dialéctica entre forma y estructura, entre objeto y fantasmagoría.
Me atraen materiales como el polvo, la ceniza, el grafito, la tinta, el yodo, y procesos como la acción de la luz del sol o de la humedad sobre el papel. En el lento proceso de hacer aparecer las imágenes, algunas desaparecen por las decisiones tomadas al fijarme más bien en la textura o el contexto, y otros se alteran por la acción de las condiciones atmosféricas, la intervención del agua o la negación del dibujo previo.
Los paseos realizados durante las fases diversas de desconfinament y la mirada renovada sobre algunos elementos naturales del paisaje cercano me han hecho aprehender de nuevo el entorno como medio único e insustituible, del que nosotros no somos dueños ni tan siquiera gestores. Haríamos suficiente si fuésemos buenos compañeros de viaje y consideráramos que nuestro paquete cultural que llevamos como brújula para interpretar nuestra relación con el mundo, no lo podemos imponer como único instrumento de orientación. Aprender de nuevo a leer las piedras, las plantas, los insectos como un lenguaje ancestral que abandonamos para abrazarnos a la velocidad del progreso. En el umbral de la metrópolis encuentro frases construidas con este lenguaje y líneas de versos que han dejado su poso a ras de suelo y me despegan del peso de la cultura aprendida.